Monday, November 06, 2006

EL MAR, LA MER.

Han sido días difíciles. La borrasca que ha azotado este pequeño reducto de la libertad y la paz no nos ha permitido plegar más que unas pequeñas cuartillas en humedecido, con lamentables resultados: el salitre y la celulosa no hacen buenas migas.

Aprovecho un descanso en este infierno acuático que se ha desatado para reflexionar sobre la futilidad de nuestro arte, y contemplando la por vez primera en muchos días superficie del mar, una idea surge en mi mente, como si un claro se hubiese abierto entre las nubes y un rayo de ese sol tan esquivo a nuestros ojos hubiese iluminado el rincón de la creatividad, oscuro y lleno de telarañas, como decía aquel bello poema...

Presuroso me afano entre las resmas de papel que los embates del mar y las ráfagas de viento y lluvia no han reducido a su esencia de pulpa, y como si un milagro se tratase, hallo entre ellas cuatro hojas de diversas tonalidades de azul, los mismos azules que pugnaban por salir de mi mente y encontrar su ser, su vida en un papel.



Aliso, con dedos temblorosos la primera hoja de lo que será mi más bella composición fléxica... "Mar en Calma", la titulo en mi mente. Las lágrimas corren por mis ojos al contemplar los aguamarinas y los turquesas, los celestes y lapislázulis que refulgen en el papel al ser golpeados por las últimas luces del día, recordándome aquellos días en que pescábamos fletanes y congrios asomados al sol naciente y sintíendonos como aquel pirata...









Agito la cabeza para alejar de mí las penas provocadas por los recuerdos de las alegrías del pasado y tomando la segunda hoja de papel librada por el destino de correr la misma aciaga suerte que sus pulposas compañeras, pliego la segunda creación de esta gloriosa serie que he titulado "La mar, La mer". Tiemblan mis manos al sentir de nuevo, mientras con pliegues precisos lo represento en el papel, los primeros indicios de que Eolo y Neptuno no permitirían que la idíca paz de esta roca alejada del bullicio y ajetreo del siglo XXI se mantuviese por mucho tiempo. "Mar picada" es el sugerente título de esta gloriosa cración, que en la simplicidad aparente de sus pliegues esconde la terrible verdad de lo que presagíaban esa pegueñas puntas de espuma que asomaban entre las olas que ya se insinuaban.






"Marejadilla", he titulado esta gran obra, tercera de la serie que pasará a la historia de la papiroflexia como la más sugerente y de mayor fuerza expresiva de cuantas se han visto, y que expresa con toda la fuerza de sus pliegues la energía contenida en esa gran extensión de agua que llamamos La Mar Océano... Ya se levantaban olas que lamían los más altos peñascos de los acantilados que cierran esta roca por el norte, y ya las nubes se cernían amenazadoras por lontananza...







Tomo la cuarta y última hoja de papel y recordando el brillo de los primeros relámpagos sobre el agua me sorprendo de que esta hoja tambíen tenga ese brillo, y no puedo por menos que pensar en la gran fuerza cósmica que ha salvado estas hojas al tiempo que conformaba la maravillosa idea de esta serie de figuras en mi mente. "Borrasca" es el nombre de la obra que cierra esta tetralogía del piélago, y que expresa con toda fidelidad los caprichos de la mar, que zarandean de aquí para allá a sus habitantes, tal y como el destino nos lleva de acá para allá...

Espero que disfruten de la contemplación de estas figuras, y que nos compartan sus reflexiones acerca de ellas.